El no saber es parte del proceso

Jun 16, 2026

Hay una incomodidad muy específica que pocas veces se nombra.

No es no saber qué quieres.
Es saber que algo está cambiando — y no tener todavía las palabras para contarlo.

Ni a los demás.
Ni a ti misma.

Yo lo viví hace un año

Mujeres que llegaban a mí con experiencia, criterio y trayectoria. Y llegaban con dudas que no sabían muy bien cómo formular.

No eran dudas de capacidad.
Eran dudas de dirección.

Y yo tampoco sabía todavía cómo se llamaba lo que estábamos construyendo juntas.

Solo sabía que había algo ahí.

El medio tiene muy mala prensa

Esa sensación — la de estar en medio de algo que aún no tiene forma — la interpretamos como señal de que algo va mal.

Como falta de claridad.
Como que deberíamos tener ya la respuesta.

Pero no es eso.

Es que estás en el medio.
Y el medio no tiene nombre todavía porque el nombre llega después, cuando puedes mirar atrás y ver lo que estabas construyendo.

Lo que sí puedes hacer en el medio

Soltar la exigencia de tenerlo claro ya.
La claridad no es el punto de partida. Es el resultado de un proceso. No llega antes de empezar — llega mientras caminas.

Nombrar lo que sí sabes.
Aunque no sepas adónde vas, probablemente sabes algunas cosas con certeza: lo que ya no quieres, lo que te importa, lo que no estás dispuesta a sacrificar. Eso también es información.

Dejar de llamarlo crisis.
Una crisis te pide que resuelvas. Una encrucijada te pide que elijas. Son cosas distintas. Y lo que estás viviendo probablemente es lo segundo.

El nombre llega después

No saber cómo se llama lo que estás construyendo no significa que no estés construyendo nada.

Significa que estás en el principio.